viernes, 31 de octubre de 2008

Azar

En algún sitio recóndito del universo el dado es arrojado por una fuerza ancestral. Es un dado perfecto, inagotable, invencible. Los habitantes de los mundos cercanos, dicen que los números fueron reemplazados por una simbología extraña que no saben comprender. Un solo y único dado que decide que mi destino sea éste y no aquél.

sábado, 4 de octubre de 2008

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Cae la lluvia sobre la calle. El farol con su luz tenue ilumina el agua que se ha ido juntando y deja entrever el gris del asfalto. La luna llena ilumina la noche intensa en algún barrio porteño.
Alguien llora sin motivo, tal vez en busca de su verdad. No cree en nada ni en nadie. La ilusión del amor acabó con su gloria y ahora caen lágrimas por sus mejillas pálidas, mientras medita cuan duras son algunas cosas cuando involucran anécdotas, cuando involucran un pasado. Y se reusa a crecer, a seguir sintiendo, una y otra vez que las utopías existen y que justamente no se cumplen ni se cumplirán jamás

Gota de ausencia

Una lágrima segregada de su ojo derecho goteó por sus mejillas y luego cayó sobre su blusa blanca. La próxima repitió el proceso, desde el otro ojo, pero esta vez, cayó sobre la madera de su escritorio y rebotó, salpicando los costados. Afuera llovía.

Pensó en las promesas que alguna vez se hicieron. Pensó en esa pregunta que todos alguna vez nos hicimos: ¿es posible amar para toda la vida? Pensó en las caricias, pensó en los abrazos, en los besos, en el sudor, en los gemidos, en la espera, en la esperanza, en la angustia. Cómo podía cerrar esa etapa? Cómo podía siquiera pensar en eliminarla de su vida, de sus recuerdos?

El dolor era inmenso, el llanto no cesaba, de hecho empeoraba mientras se compenetraba más en sus pensamientos. Quién era él? Cómo podía haber creído en toda esa farsa? Cómo había podido cegarse de esa manera? Cómo llegó a suponer que nunca la perdería?.

De repente salió el sol. Se miró al espejo, secó sus lágrimas y el mundo siguió girando.